Cuento de terror un pequeño favor

Sep 8, 2016 by


Daniela vivía en condominio horizontal. No le gustaba hablar mucho con la gente, pues era algo introvertida y reservada. No obstante, llamó su atención un anuncio escrito a mano que estaba pegado justo al lado de su buzón de correo.

– Si quiere ganar un poco de dinero, venga a verme, necesito un pequeño favor. Vivo en la casa marcada con el número siete.

El sitio en cuestión era habitado por un hombre de mediana edad al que los vecinos apodaban “el licenciado”, pues supuestamente trabajaba en tribunales.

Dani (como cariñosamente la llamaban sus amigos), fue a verle más que nada porque sintió algo de curiosidad.

– ¡Qué bueno verla muchacha! Quería pedirle que por favor cuide mi casa durante este fin semana, pues debo salir a resolver un asunto familiar y no tengo a quien más encargársela. Le pagaré $3000. Puede tomar lo que quiera del refrigerador y ver la televisión el tiempo que desee. Lo único que debe hacer es pernoctar aquí dos noches.

– Cuente conmigo, respondió Daniela con una sonrisa.

El hombre le dejó un duplicado de llaves y ella se dirigió a realizar su trabajo el viernes por la tarde. El lugar era bastante acogedor, todo estaba en su lugar y perfectamente limpio. Encendió la televisión para ver una adaptación sobre uno de sus cuentos de terror preferidos.

Apenas estaban pasando los créditos de inicio cuando sonó el teléfono. El identificador de llamadas decía “P”. Ella levantó la bocina y dijo:

– ¿Diga?

A lo que una voz contestó:

– Si no abandona esa casa en menos de 20 minutos, la mataré.

Las llamadas se repitieron cada cinco minutos, pero la muchacha no hizo ningún caso, ya que creyó que únicamente se trataba de un caso de extorsión telefónica.

Sin embargo, el lunes siguiente Daniela fue encontrada ahorcada con el cable del teléfono.

Los peritos dijeron que la llamada provenía de una segunda línea ubicada en la buhardilla de la casa.

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